Dos rescates en cuatro años

En el presupuesto de 2008, el primer año de la crisis, se produjo una caída de las previsiones de ingresos de un millón de euros. Eso obligó a realizar una operación de financiamiento (por valor de 1.065.127,54 euros) con tal de poder cubrir el agujero generado. Ese préstamo facilitado por el gobierno central (RD 5/2009) tenía que ir ligado a un Plan de Saneamiento para recuperar la sostenibilidad económica.

De 2007 a 2011 Hacienda esconde “productos tóxicos”

Pero la sostenibilidad económica no llegó a Oliva. Por eso, en marzo de 2012 el Ayuntamiento se vio obligado a acogerse a una segunda operación de financiamiento, y de esta forma poder hacer frente a los 2,6 millones que se debía a los proveedores (2.631.879,41 euros). Esta segunda operación de endeudamiento del gobierno central  (RDL 4/2012) también estaba ligada a un Plan de Ajuste, el que elaboró Chelo Escrivá en marzo de 2012.

Productes tòxics

Un Plan que se centraba, principalmente, en la subida del IBI durante el período 2012-2022 (un aumento de 28 millones de euros en total), una medida que era desproporcionada y que se tuvo que ajustar en octubre de 2013.

El Ayuntamiento de Oliva tenía “productos tóxicos”, no es ninguna broma. Tenía deudas escondidas, y situaciones ocultas que tendían a empeorar a medida que pasaba el tiempo y no se afrontaban.

“Es tan demagógico hacer un discurso catastrofista como presumir de lo que no tenemos”

El caso paradigmático es el de la expropiación de la finca Martí De Veses. Des de julio de 2008, el Ayuntamiento debía 865.776,46€ a la familia Martí De Veses. De acuerdo con la ley, éste debería haber pagado dicha cantidad antes de enero de 2009, pero no fue así. Pasaron los años sin que «nadie» tuviese conocimiento de esta deuda y ella fue generando 34.600€ anuales de interés. Y mientras el Ayuntamiento de endeudaba, en los presupuestos de los ejercicios de 2009, 2010 y 2011 no aparecía ninguna mención a Martí de Veses.

Con el tiempo, Salvador Fuster reconoció (en el plenario de 22 de diciembre de 2014) que la decisión de no pagar «no la tomó nadie». Esta irresponsabilidad, la decisión que «nadie» tomó, le ha costado a los ciudadanos más de 150.000 euros en intereses de demora.

Y esta deuda del Ayuntamiento no se recogió ni en el primer rescate (RD 5/2009), ni en el segundo (RDL 4/2012). Otra muestra de la opacidad de la gestión municipal. La deuda no se afrontó hasta el 2013. Pero aquí no acababan las deudas escondidas. También estaba pendiente de pagar la actualización de precios del contrato con FCC (Fomento Construcciones y Contratas) por la recogida de la basura… desde el año 2003. Sí, desde hacía 10 años. Así que no fue de extrañar que la deuda aumentara 647.000 euros.

Todo esto no sólo tuvo como consecuencia hundir el presupuesto de 2013. Además, y de nuevo, se habían generado 200.000 euros en intereses para no pagar cuando tocaba. Pero nada de esto se advertía en los presupuestos anteriores a 2011 ni en los dos rescates. Era un «producto tóxico», una bomba de relojería que estalló en 2013 y se tuvo que afrontar entonces, con David González a la Alcaldía.

Las deudas adquiridas por el Ayuntamiento eran una bomba de relojería que estalló en 2013

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